miércoles, 24 de noviembre de 2010

¡Tengo un plan!


Estos días hablaba con Paula, mi esposa, sobre la importancia de tener un plan de vida. Afortunadamente, ella no estaba de acuerdo, lo cual siempre me resulta enriquecedor porque me plantea otra mirada posible del mismo tema y me invita a pensarlo más detenidamente.
Creo que es saludable para una persona, una pareja o una familia tener un plan. Y con tener un plan me refiero a definir una serie de objetivos a cumplir en un tiempo determinado. Como cualquier otro plan, es importante que sea factible, es decir, que pueda realizarse con los medios de que se dispone o que se pueden conseguir, como es el caso del financiamiento bancario, por dar un ejemplo.
Tener un plan genera entusiasmo, alínea expectativas, unifica y enfoca los esfuerzos y suaviza las derrotas (mal de muchos...)
Eso pensaba yo. Pero ella, con esa simplicidad maravillosa que derriba mis argumentos como si fuesen castillos de naipes, me explicó que desde su punto de vista, a diferencia de los planes que yo hago en mi trabajo todos los días, los de vida resultan ser bastante poco útiles, dado el enorme grado de incertidumbre propio de la experiencia vital. Y me instó a vivir sin plan, o con planes chiquitos, de esos que se pueden lograr a muy corto plazo, y con tasas de efectividad altísimas.
Todavía no llegué a una conclusión definitiva, pero quería dejar registro de esto porque me parece interesante.
Si alguien tiene algo que aportar, bienvenido sea. Los comentarios están abiertos.

martes, 19 de octubre de 2010

Boicot


Estos días estuve pensando en que, por algún motivo que ignoro, la voluntad y la razón se enfrentan constantemente, al menos en mí.
La razón me dice que hay consenso mundial en que el ejercicio físico es indispensable para mantenerse saludable, pero la voluntad se niega a colaborar. Es como una conexión con la primera infancia, en la que el capricho domina las acciones. Es no porque no, porque no me gusta, porque no quiero, y eso para la razón es inaceptable, y es el comienzo de un conflicto.
Tengo muchos otros ejemplos en los que razón y voluntad no logran llegar a un acuerdo, alcanzando a veces a un grado de enfrentamiento que me genera angustia y frustración.
Me da la sensación de que aquellas personas que logran llegar a un acuerdo entre su razón y su voluntad, los que logran que ambas cedan un poquito en su posición, consiguen orientarse hacia un equilibrio que hace a una vida mejor.
No sé si es posible lograrlo sin asistencia terapéutica, pero creo que percibir lo que está pasando, darse cuenta, es un buen comienzo.

martes, 31 de agosto de 2010

Familia


Hace pocos días fui al cementerio, se cumplía un mes de la muerte de mi tío Carlos, hermano de mi madre. Sus familiares más cercanos nos hicimos de un rato para participar de la ceremonia religiosa, pero más que nada para recordarlo y homenajearlo de alguna forma, ahora que pasó al descanso eterno.
En ese lugar me encontré con los primos de mi vieja, y también con los míos, y otros allegados a los que no veo casi nunca.
Y a pesar de esa escasa frecuencia con que nos cruzamos, me sentí como en casa. Fue raro experimentar ese calor de hogar en medio del descampado y el silencio desolador de un campo santo. Como pocas veces antes, tomé conciencia de la importancia de tener una familia. No es porque no lo considerara importante antes, sino que tal vez no me detenga a pensar en eso habitualmente.
Familia como grupo de pertenencia. Abrazar una tía gorda y sentir por un momento que te cruza media vida por la mente en un segundo, viajando en el mismo perfume que usa desde que eras chiquito, y te traía un chocolate, y te dejaba marcado en la mejilla el mismo beso de rush que me dejó el otro día, treinta años después.

viernes, 30 de julio de 2010

Decepción


Difícilmente haya sido la primera vez, pero hay una decepción en la vida de todos que recordamos como la primera. De pronto, un hecho, una actitud, rompe el delgado cristal de la inocencia, y deja una pequeña marca, tan imperceptible como duradera.
Otras magulladuras vendrán después, arañazos, raspones en el alma, pero ese primero vivirá en nuestro recuerdo hasta el fin de nuestros días.
Sin intención, por apresuramiento o simple torpeza depositamos nuestra confianza en la persona equivocada, le atribuimos virtudes que no tiene, lo idealizamos.
¿Sirve arrepentirse? ¿ayuda angustiarse? nunca, en mi opinión.
Prefiero pensar estas cosas como parte de la vida, y creo que entender eso es un buen comienzo para sufrir menos y aceptar que las cosas pasan, y tenemos que lidiar con ellas.
La obra que ilustra este post se llama "Decepción latente", y es de Fernando Villa, artista plástico oriundo de Loma Hermosa, Provincia de Buenos Aires.

martes, 6 de julio de 2010

Madurez


No sé si es lo que El Diego nos genera a todos, pero sentí como si hubiésemos madurado un poquito como pueblo este sábado, después de haber quedado fuera del Mundial.
Como muchos, sufrí el partido minuto a minuto. Grité, maldije y me fui entristenciendo a medida que los minutos avanzaban y nuestras posibilidades se iban desvaneciendo.
Tal vez movido por la necesidad de darle ánimo a mi hija, ni bien terminó el partido charlamos sobre el tema, y razonamos juntos acerca de las idas y venidas propias de cualquier deporte, y que es justamente la incertidumbre sobre qué puede suceder lo que le da ese sabor tan especial a cada partido. Así que tan sólo unos minutos después, me sentí en paz. Como no me había sucedido en otros Mundiales en los que nos fue igual o peor, pude entender lo poco significativo que es en mi vida.
Y por si todo eso fuera poco, vi en la televisión que la gente que había salido a las calles a ver el partido en pantalla gigante, lejos de insultar, generar disturbios o retirarse en silencio, comenzó a saltar, gritar y vivar a nuestros muchachos.
Sentí que, como pueblo, habíamos dado un paso importante en el cambio de la cultura del éxito como único valor aceptable que tanto daño nos hizo en los noventa, a una idea más vinculada con el esfuerzo, con el compromiso de intentarlo, de dejar lo mejor de cada uno en pos de un objetivo común.
No sé si el proyecto de Grondona / Maradona es el mejor para el futuro del Seleccionado Mayor de Fútbol de nuestro país, y tampoco me interesa demasiado. Pero celebro que la gente se haya molestado en ir a rodear ese micro que los trajo al predio de Ezeiza para agradecerles los buenos momentos que nos regalaron estos días, mientras duró su participación en el torneo.
Por supuesto que queríamos ganar, ¿quién no quiere?, pero entendimos que es otra cosa, y que cuatro años pasan muy pronto.

martes, 15 de junio de 2010

Lucila


Hoy cumple nueve años Lucila, nuestra hija mayor. Digo nuestra para hacer partícipe a Paula, mi esposa, su mamá.
Es difícil describir a los hijos sin caer en lugares comunes, sin verse influenciado por el amor inconmensurable que sentimos por ellos.
Pero aún a riesgo de que eso suceda, hoy quiero decir algo sobre ella, en su día. Lucila es un ser extremadamente sensible, emocional. Es curiosa y muchas veces parece distraída porque se sumerge profundamente en las cosas que le interesan. Tiene un gran gusto por la música y las expresiones artísticas en general, y disfruta por igual viéndolas o practicándolas.
Es muy compañera, disfruta de una buena charla y si le das la oportunidad se engancha en conversaciones que pueden durar largo rato.
Es una persona accesible, de esas que todo el mundo aprecia. Cae bien enseguida, no es conflictiva, se adapta a los diferentes ambientes en los que se mueve con facilidad. Sufre los rechazos y las agresiones en silencio, sin pelear, porque no concibe la violencia como método válido.
Muchas veces esto último nos preocupa, básicamente porque es doloroso ver a un hijo sufrir. Pero aprendimos a entender que ella es así, y tal vez se endurezca un poco con los años.
Lucila, desafío permanente a mis escasos conocimientos de paternidad, insistente, amorosa, buscadora incansable de posibilidades, optimista vocacional.
Mi hermosa Lucila, feliz cumpleaños.

martes, 8 de junio de 2010

Continuidad


Hacía bastante tiempo que no publicaba nada.
Me parece que la principal razón de eso es que buscaba alguna idea "que valiera la pena". Ahora me parece que eso es un error.
Soy nuevo en esto de llevar un blog, pero comienzo a darme cuenta que la continuidad tiene un valor, y tiene que ver con mi idea original al crear este espacio, que fue básicamente la de ejercitar la escritura, dar rienda suelta a cualquier pensamiento o idea que esté dándome vueltas por la cabeza y volcarla como está, lo menos procesada posible.
Retomaré esa senda, que fue la que me inspiró a comenzar. Allá voy.

De Ud. depende


Estos días leí que, según la sabiduría oriental, somos responsables de todo cuanto nos sucede.
Si esta idea tuviese algún viso de realidad, entonces aquellos sucesos que percibimos como negativos nos ocurrirían a causa de un evento o serie de eventos producidos por nosotros mismos.
Pero (y afortunadamente siempre hay un pero) este mismo concepto nos permite pensar en la enorme potencialidad que tenemos de generar para nosotros mismos realidades que podamos percibir como positivas, capaces de producir entusiasmo.
El tema es complejo, sin dudas, y en algún punto hasta comienza a ser una cuestión de fe. No es posible convencer a nadie de esto, sólo se cree o no.
Empecinado en encontrarle alguna posibilidad, me di cuenta que en las últimas semanas mi estado de ánimo varió bastante, sin que haya motivos muy evidentes para que eso ocurra. Creo que, básicamente, hay algo relacionado con la forma en la que encaramos las cosas que nos van sucediendo. Y en esto último es donde encuentro algún punto de contacto con la idea inicial. No sé si se entendió algo de lo que quise decir, pero como tampoco sé si yo mismo lo entiendo del todo, no importa. Se trata de pensar con las manos un rato, nada más.
La imagen corresponde a la obra "Manifestación", de Antonio Berni.

martes, 4 de mayo de 2010

Todo y nada


Anoche, más bien era ya la madrugada de hoy, me desperté sobresaltado escuchando a mi hija menor en un acceso de tos. No era como siempre, no es la primera vez que tiene tos por las noches, esta vez era diferente. Tosía en forma contínua, y se ahogaba, o al menos eso me pareció.
Yo dormía profundamente hasta ese momento, y me desperté violentamente, de un salto.
Afortunadamente, el momento pasó pronto y ella siguió durmiendo, sin ninguna dificultad, como si nada hubiese pasado.
Yo sufrí un bajón de presión, o algo por el estilo. Una insoportable sensación de náusea se apoderó de mí y tuve que correr al baño en la oscuridad de mi casa. Me miré al espejo, estaba pálido.
En ese momento, en medio de la confusión del sueño interrumpido abruptamente, sentí que mi hija podía morir, y que yo no podía hacer nada para evitarlo.
Y sentí que todo es nada. Que todo lo que poseo o ansío se desvanece en los momentos extremos. Sentí que en un segundo dejó de interesarme cambiar el auto, mudarme a una casa más grande, comprarme una netbook... todo se esfumó, perdió sentido.
Y me impresionó como algunas horas después, mientras escribo estas palabras aún golpeado por la falta de sueño y el susto, todo vuelve a acomodarse, lentamente.
Todo lo banal recupera su espacio, vanidad pura y absoluta.

lunes, 26 de abril de 2010

Ambivalencia


Es notoria para mí la forma en la que varío en mis pensamientos y convicciones. No he logrado establecer un vínculo fuerte con ninguna idea política, sin ir más lejos. En ocasiones lo atribuyo a cierto desdén, a una falta de entusiasmo o interés suficiente para estudiar las bases fundacionales de cada partido, las corrientes de pensamiento que guían a los actuales líderes.
En esos momentos pienso que mi actitud es, cuando menos, irresponsable, y que me deja fuera de toda queja ante la realidad que vivo y que no me satisface, por cierto.
Pienso que no militar en una corriente de pensamiento es una manera de aceptar en forma definitiva que las cosas nunca cambiarán, que seré un eterno espectador, un criticón de esos que señalan con el dedo y nada están dispuestos a dar de sí mismos para torcer el rumbo de la misma realidad que condenan.
Otras veces opto por pensar que nada de eso es importante para mí, y que por eso no me involucro, doy rienda suelta a mi egoísmo e intento concentrarme en disfrutar tanto como pueda los cinco minutos que pasaré por este mundo.

martes, 20 de abril de 2010

Kjazz


Descubrí el Jazz "de grande", como supongo que nos pasa a quienes sólo disfrutamos de la música oyéndola, sin un mínimo conocimiento del tema.

Gracias a un primo de mi esposa dí con este género musical maravilloso que hoy forma parte de mi vida.

Un amigo me recomendó esta perlita. Se trata de la página de la America's Jazz and Blues Station, un sitio que tiene como principal virtud el disponer de un canal de música en vivo en el que no hay publicidad ni casi interrupción alguna en todo el día.

Para acceder, sólo hay que dar un click en la parte superior de la página, en la opción llamada "listen". Se abrirá una nueva página, y allí se debe clickear "LAUNCH STREAM".

De nada, fue un placer.


No todo tiene un por qué


Hace mucho tiempo que tengo la intención de escribir este blog. Si pienso en el motivo, son muchos: me gusta escribir, pero casi nunca lo hago. Habitualmente pienso cosas que luego olvido, y tal vez sea ese uno de los motivos más importantes: tener un repositorio de las ideas que me cruzan por la mente todo el tiempo.
Además, tiene que ver con pasar a la acción, concretar cosas. A lo largo de mi vida quise hacer muchas cosas, y todas quedaron reducidas a proyectos, ideas, enunciados, intenciones.
Hoy decidí avanzar, intentar, arriesgar, explorar.
Agradezco a las personas que influyeron en este proceso. Espero disfrutarlo, y si alguien lo encuentra interesante, tanto mejor.
Veremos.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...