
Estos días estuve pensando en que, por algún motivo que ignoro, la voluntad y la razón se enfrentan constantemente, al menos en mí.
La razón me dice que hay consenso mundial en que el ejercicio físico es indispensable para mantenerse saludable, pero la voluntad se niega a colaborar. Es como una conexión con la primera infancia, en la que el capricho domina las acciones. Es no porque no, porque no me gusta, porque no quiero, y eso para la razón es inaceptable, y es el comienzo de un conflicto.
Tengo muchos otros ejemplos en los que razón y voluntad no logran llegar a un acuerdo, alcanzando a veces a un grado de enfrentamiento que me genera angustia y frustración.
Me da la sensación de que aquellas personas que logran llegar a un acuerdo entre su razón y su voluntad, los que logran que ambas cedan un poquito en su posición, consiguen orientarse hacia un equilibrio que hace a una vida mejor.
No sé si es posible lograrlo sin asistencia terapéutica, pero creo que percibir lo que está pasando, darse cuenta, es un buen comienzo.
