
Difícilmente haya sido la primera vez, pero hay una decepción en la vida de todos que recordamos como la primera. De pronto, un hecho, una actitud, rompe el delgado cristal de la inocencia, y deja una pequeña marca, tan imperceptible como duradera.
Otras magulladuras vendrán después, arañazos, raspones en el alma, pero ese primero vivirá en nuestro recuerdo hasta el fin de nuestros días.
Sin intención, por apresuramiento o simple torpeza depositamos nuestra confianza en la persona equivocada, le atribuimos virtudes que no tiene, lo idealizamos.
¿Sirve arrepentirse? ¿ayuda angustiarse? nunca, en mi opinión.
Prefiero pensar estas cosas como parte de la vida, y creo que entender eso es un buen comienzo para sufrir menos y aceptar que las cosas pasan, y tenemos que lidiar con ellas.
La obra que ilustra este post se llama "Decepción latente", y es de Fernando Villa, artista plástico oriundo de Loma Hermosa, Provincia de Buenos Aires.

