miércoles, 2 de julio de 2014

¿Tiene sentido conversar?

Estos días estoy notando que cuando intento mantener conversaciones con diversas personas, no aparece un intento genuino de escuchar, analizar y enriquecerse con el aporte del otro, sino que termina siendo una colección de exposiciones que persiguen el objetivo último y único de ser escuchadas, no hay voluntad de aprendizaje o al menos de buscar en la mirada del otro algún matiz diferente al propio, algo en lo que ni siquiera nos habíamos detenido a pensar. En este contexto me pregunto si tiene sentido conversar. Si sólo queremos ser escuchados, si no estamos dispuestos a que el otro nos diga algo con lo que no estamos de acuerdo, ¿para qué someterlo a nuestro rechazo? ¿cuál sería el sentido de aventurarnos en una puja estéril, una batalla perdida desde el inicio? Y voy un paso más, si sólo quiero ser escuchado y creo que no hay refutación válida para lo que voy a decir, ¿puedo considerar a eso una conversación? Tal vez ahí esté el nudo del problema, para que haya conversación se necesitan varios elementos más que sólo un mínimo de dos participantes y un grupo de temas, hace falta respeto mutuo, voluntad de escuchar atenta y activamente, amplitud de criterio, ganas.

lunes, 10 de marzo de 2014

Hacerse cargo

No tengo dudas en cuanto a que todos podemos hacer aquello que deseamos. No hay excusa válida para no hacerlo, somos completamente responsables de todo aquello que hacemos, pero también de lo que dejamos de hacer. Tengo dos ejemplos claros de mi propia vida: en 2013 me propuse estudiar temas de tecnología de mi profesión. Por un sinfín de motivos no lo hice, o al menos no en la medida en la que me lo había propuesto. Podría dar muchas explicaciones por las que no lo hice, pero creo que lo cierto es que elegí no hacerlo, darle prioridad a otras cosas. Esto no es bueno ni malo, no cabe calificarlo porque desviaría el foco de lo que intento explicar, simplemente así sucedió, elegí hacer algo diferente de lo que me había propuesto inicialmente. El otro ejemplo es aún más personal: a consecuencia de algunos resultados de mis últimos análisis de laboratorio, decidí que necesitaba consultar con un nutricionista, comenzar alguna disciplina de actividad física y, probablemente, buscar un médico homeópata con quien comenzar un tatamiento a largo plazo. No hice ninguna de las tres cosas. No es simple entender los motivos por los cuales nos boicoteamos, o al menos no para mí. Pero lo cierto es que ocurre, y es importante tener plena conciencia de que es una decisión personal, consciente o no, pero decisión al fin. Creo que es el primer paso para cambiar la realidad, con nuevas decisiones.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Displicencia

La Real Academia Española define a la displicencia como "Desaliento en la ejecución de una acción, por dudar de su bondad o desconfiar de su éxito." Para mí, desconfiar del éxito de una acción no es motivo razonable para desalentar su ejecución, más bien diría que pienso todo lo contrario. Cuando decido encarar algo, nunca pienso si tendrá éxito sino en que haré mi mejor esfuerzo para que suceda, de la mejor forma que me sea posible. Si tomase en cuenta la confianza en el éxito como factor determinante de una tarea antes de comenzarla, probablemente ni siquiera comenzaría. Por otra parte, considero que el éxito es un factor tan subjetivo que termina por destrozar toda la definición. ¿Qué es tener éxito en una acción? Sin duda, puede ser muchas cosas diferentes. Definitivamente, no volveré a usar esta palabra.

viernes, 29 de junio de 2012

Miedo

El miedo siempre ha sido parte importante de mi vida, muy a mi pesar. Es como una sombra, un presentimiento, un acompañante incómodo y fastidioso que no me deja nunca. A veces hago como que no está o hasta me deja por un rato, pero siempre vuelve. Por su culpa dejé de hacer muchas cosas, y a medida que mi vida transcurre siento que en muchos aspectos lo voy superando, le hago menos caso. Llegué a pensar cosas horribles por él, como desear que aquello que más amo en la vida, mi esposa y mis hijas, nunca hubiese estado junto a mí. Y es que el miedo a que sufran, a que les pase algo malo, es tan poderoso que llego a fantasear con que sería mejor no haberlas conocido... qué estupidez! Creo que con el miedo se convive, como si fuese una enfermedad incurable. Parecería que una medida inteligente podría ser aprender a soportarlo, a lidiar con él sin ignorarlo del todo pero tratando de no darle un lugar más importante del que merece, para que no se la crea, para que no se adueñe de todo y lo afee, le quite la magia. A medida que pasa el tiempo la relación se va haciendo más de igual a igual, nos tenemos más respeto mi miedo y yo. Venimos juntos desde el principio y nos conocemos las mañas, mutuamente. Por eso, a veces nos hacemos trampa y alguno de los dos se enoja un poco, pero después pasa y todo vuelve a la normalidad, porque sabemos que a ninguno de los dos nos conviene, porque estaremos juntos hasta el final.

lunes, 15 de agosto de 2011

Intervalo


Hace mucho tiempo que no escribía nada en el blog. Son espacios de vacío creativo en los que los avatares del día a día ganan la batalla y logran acaparar toda la atención de la mente, nublando la sensibilidad necesaria para apreciar y valorar las cosas realmente importantes, o al menos para mí.
Pero en un momento todo vuelve a la normalidad, de la misma forma en la que se alteró. Afortunadamente, persiste en mí el deseo de pensar en otras cosas, de escapar de la rutina, de enfocar en esos aspectos de la vida que me conectan con el universo desde un lugar diferente del que ocupa un mero espectador, al que todo le pasa por al lado y le da mas o menos lo mismo.
Es cuestión de hacer una mínima pausa, un ejercicio de introspección. Se trata de lograr silenciar el ruido que proviene de la vida en una gran ciudad, que confunde y aturde los sentidos.

miércoles, 1 de junio de 2011

Hacer cosas


Probar, mandarse con algo nuevo, es siempre enriquecedor.
Últimamente empecé nuevas actividades y genera un aire fresco, un entusiasmo muy recomendable. Ya comentaré en próximos posts de qué se trata cada una, pero quería dejar un comentario general para resaltar lo importante que es para mí bucear en nuevas alternativas de expresión, de intercambio de vivencias.

jueves, 10 de marzo de 2011

¿Se puede abandonar el ego?


Muchos dicen que sí. Definitivamente, es difícil.
Si pudiésemos abandonar el ego, brindarnos por completo a los demás sin esperar nada a cambio, dar por el sólo hecho de hacerlo, de ser mejores personas, seres más humanos, cuánto mejor sería el mundo.
"¿A vos te parece? después de todo lo que hice por él (o ella)..." es una expresión que escuchamos o decimos más frecuentemente de lo que pensamos.
Se trata de entregar lo mejor de uno a los demás sin esperar nada a cambio, ese es el desafío. Y hay códigos sociales contradictorios en este sentido, que nos inculcan mensajes vinculados con la cortesía y reciprocidad, con lo que "corresponde".
Con esto último quiero decir que si alguien hace algo por vos, corresponde que tengas una actitud similar hacia esa persona, nos dice la moral. Creo que es un concepto tramposo que instala una relación de toma y daca donde no debería, no se trata de una transacción comercial, debería ser amor en estado puro.
Bien vale la pena trabajar este tema todos los días, al menos para mí.
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