Hace mucho tiempo que no escribía nada en el blog. Son espacios de vacío creativo en los que los avatares del día a día ganan la batalla y logran acaparar toda la atención de la mente, nublando la sensibilidad necesaria para apreciar y valorar las cosas realmente importantes, o al menos para mí.
Pero en un momento todo vuelve a la normalidad, de la misma forma en la que se alteró. Afortunadamente, persiste en mí el deseo de pensar en otras cosas, de escapar de la rutina, de enfocar en esos aspectos de la vida que me conectan con el universo desde un lugar diferente del que ocupa un mero espectador, al que todo le pasa por al lado y le da mas o menos lo mismo.
Es cuestión de hacer una mínima pausa, un ejercicio de introspección. Se trata de lograr silenciar el ruido que proviene de la vida en una gran ciudad, que confunde y aturde los sentidos.

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